Es a esta altura de la jornada que
el sol empieza a calentar la quebrada y a quemar más de lo soportable. Seguimos
avanzando sin mayor novedad hasta el Km 18 ¾ donde encontramos… qué??? … si, es una… una… una Tabla de Surf!!!, vaya,
no importa en qué olvidados parajes se interne uno, siempre habrá alguien más
perdido. No, no encontramos ningún esqueleto con wetsuit en las inmediaciones.
Fuera de bromas; la tabla parece marcar el inicio de un camino que se dirige a
un abra que… que habría que explorar en próxima oportunidad!domingo, 24 de febrero de 2013
Recorriendo Tinajas; en dos ruedas y seis anecdotas
Es a esta altura de la jornada que
el sol empieza a calentar la quebrada y a quemar más de lo soportable. Seguimos
avanzando sin mayor novedad hasta el Km 18 ¾ donde encontramos… qué??? … si, es una… una… una Tabla de Surf!!!, vaya,
no importa en qué olvidados parajes se interne uno, siempre habrá alguien más
perdido. No, no encontramos ningún esqueleto con wetsuit en las inmediaciones.
Fuera de bromas; la tabla parece marcar el inicio de un camino que se dirige a
un abra que… que habría que explorar en próxima oportunidad!lunes, 10 de diciembre de 2012
Camino al Cielo
domingo, 9 de mayo de 2010
Dos Veces Nieve y Petroglifos de Chontay
Mayo 08 de 2010
Dos veces Nieve, tantas veces Nieve - Nieve y tan pocas veces interés. Ya no se en cuantas oportunidades he pedaleado por el valle del río Lurin, y salvo por un tramo del Qapaq Ñan que exploramos una vez, y los perros dientes de sable del camino, a los que tengo bien inventariados; he reparado en pocas oportunidades en las muchas curiosidades, leyendas y misterios que forman parte del elenco estable y anecdotario del valle medio de este río.
Cambiando un poco el tono de las acostumbradas salidas y con información de buena fuente; salí de casa a bordo del cletanque con rumbo a Nieve – Nieve. Sin escalas, para cumplir la cuota de ejercicio, y sin demoras para cumplir la ruta programada.
Ya en el pueblo de las dos veces Nieve, en breve encuesta entre cien zanjas y mil huecos de los nuevos servicios comunitarios en plena ejecución, verifique el primer dato; al caer la tarde de ciertos días, en cierta época del año que no se precisa y nadie recuerda, las sombras del ocaso dibujan sobre los cerros de la margen opuesta, una viva imagen de San Martín… pero cual San Martín?... el que esgrime la escoba y los milagros? o el que predica con la espada y las arengas?....uhmm… no se!, pero de que es San Martín, si!, es San Martín!
(N. de R.- Si Alonso, la imagen se forma en los cerros que están en tu chacra)
Hora de emprender el descenso hacia Chontay, mientras voy chequeando el estado del camino inka en este tramo, con miras a una futura… uhmm... , no, parece complicado, hay varias partes que han pasado a ser “propiedad privada” con portón metálico y muro de concreto incluido, y lo peor, casi al llegar a Chontay un derrumbe de importancia ha arrasado mas
Ya en Chontay, tierra de petroglifos. Si, hay varios en la zona; aunque un buen numero han quedado secuestrados dentro de un desarrollo urbano privado, de acceso restringido, y otros sucumbieron a la dinamita que ensancha las vías y estrecha el criterio; aun quedan algunos mas de libre acceso, solo es cuestión de encontrarlos o mejor dicho; de encontrar a quien los haya encontrado.
Luego de darme con la sorpresa de que el pintoresco puentecito colgante, ingreso obligado a Santa Rosa de Chontay y por el que tantas veces transite, no hace mucho a bordo de mi rutera; ya no existe mas que la foto que adjunto. (Ahora hay un más funcional pero menos atractivo puente Bayly). En fin, hora de comenzar con mis pesquisas:
-Señora, disculpe, no ha visto por aquí unas piedras con unos dibujos?
-Con dibujos no, pero hay una piedra que suena, esta por allá abaaaaaajo…
Sin saber por donde comenzar la búsqueda, me dirijo por “allá abaaaaaaaaaajo”. No hay a quien preguntarle, solo tengo por referencia el recuerdo de una rauda mirada a una vieja fotografía en la que aparece una gran roca en medio de una chacra, con la figura de un sol en su cúspide y cuyos rayos se convierten en tentáculos a medida que se propagan por la piedra y terminan por abrazarla. Lamentablemente las muchas y miles de rocas que se le parecen están tras cercos de púas, muros de concreto y /o con severa custodia canina, y me refiero a experimentados canes de de la estirpe de los comeciclistas, de esos que ya aprendieron que lo mas efectivo para hincar diente; es corretearte cuando vas de subida (el método garantiza un 85% de efectividad).
Han pasado casi dos horas; 120 minutos, 240 perros, 3600 piedras y nada…
-Disculpe señor, no ha visto uds. unas piedras con unos dibujos?
-Si
-Si?, y.. donde?
-Ahí
En la proyeccion del dedo de mi interlocutor y a menos de

Examinándola bien se ve un gran cóndor de un metro de largo que cobija bajo sus alas un sinnúmero de criaturas zoomorfas. Hay otras figuras mas en los bordes de esta gran piedra cóncava que curiosamente marca el inicio del camino inka que va desde Chontay hasta cieneguilla.. uhmmm… al menos hay un tramo de qapaq ñan en buen estado, bastante mas largo y bastante mas pedaleable que el que hicimos la vez pasada, se podría llegar hasta Nueva Esperanza…
Regresando al petroglifo; ya estaba por marcharme luego de la foto de rigor, cuando recordé eso de “…no, pero hay una piedra que suena...” No, no creo, de todos modos nada se pierde con pegar el oído en la roca (y pasar por loco una vez mas)… no, nada, silencio absoluto. Será que… hay que darle un golpecito?, con mucho cuidado le di un golpecito en una de sus caras ocultas y sin grabados y… oh, sorpresa!;… un suave pero armónico y musical “Tinnnnnn” emergió de sus entrañas… Suena como campana de bronce con buen temple!. Probé golpeando todas las demás piedras muy similares que habían alrededor (pasando por loco por segunda vez) pero solo obtuve el clásico y seco… Tac, tac, tac… será por eso que los pretéritos pobladores del valle la escogieron para grabar los dibujos?... en fin esas especulaciones son trabajo de arqueólogo y no de ciclista!
Saliendo del pueblo me di con otra sorpresa; en la fachada de un local social estaba dibujado el famoso “pájaro con ombligo” como decoración. Diablos!,Si lo hubiera visto antes… solo tenia que haber preguntado ahí y me ahorraba dos horas de búsqueda!. Hora de regresar, otro día vuelvo en busca del “Sol con tentáculos” y “Los hoyitos de canicas”
El retorno casi tranquilo; una pinchada de llanta en Cieneguilla y una trepada del serpentín con gripe… (Horrible oye!)
Texto y Fotos: © Carlos García Granthon
jueves, 24 de diciembre de 2009
Redescubriendo el Qapaq Ñan
(La Molina – Sisicaya – Nieve Nieve – La Molina)

Habíamos salido tarde para variar; además la primera pinchadura ocurrió a escasos 100 metros de la partida y Dubert fue el agraciado. Uhmmm… la cosa no se pinta bien, sobre todo con la cantidad de advertencias que habíamos recibido, y leído, sobre la imposibilidad de pasar por el camino Inka en bicicleta, según algunas versiones ni siquiera se podía unir Sisicaya y Nieve Nieve a pie… yo ya había echado un vistazo, hace quince días, en el tramo de Nieve Nieve y la verdad es que fácil… fácil, no se veía.
Sin embargo Daniel, Dubert, Edgard, Gerson, Juan, Víctor y Yo; pensábamos averiguar hoy si era cierto eso
En Río Seco, primera parada de reaprovisionamiento, encontramos a un pata y dos chicas esperando bus para ir a Sisicaya, a brindar un espectáculo navideño para los niños. Como mostraron interés por las bicicletas; Dubert mostró interés por ellos y los lleno de stickers de “CicloTrebud” y demás publicidad Dubertiana, recibiendo a cambio y por toda retribución, el email de las chicas… (Provecho!)
Algunos kilómetros mas adelante, y frente a Balconcillo de la Palma, con la imponente vista del camino Inka sobre nuestras cabezas…
- Que?, por ahí arriba piensan regresar?
- Si Edgar, por ahí vamos a regresar
- Pero, estas seguro que por ahí vamos a regresar – añadió Víctor señalando desde la carretera, a la delgada línea gris del camino Inka, que discurre por las alturas de los acantilados entre Sisicaya y Cieneguilla
- Si, Por ahí!... que? Nadie leyó el correo y la convocatoria donde decía “Solo para locos, suicidas o inmortales”?
- uhmmm, No Carlos, - contesto Víctor – yo solo ví que tu y Gerson convocaban, y… vine!
- Y tu Edgard, la leíste?
- No, yo tampoco, a mi me invitó Gerson…
- Juan, y tu?
- a mi me aviso Edgard
- Y tu Daniel?
- uhmm…cual convocatoria?
- Tu si la leíste, no Dubert?
- Si, claro! Y la reenvié a unos 100 contactos, pero… nadie me respondió!
- uhmm, seguramente ellos si la leyeron!
Bueno, al menos 3 de los 7 si sabíamos a que veníamos; no esta mal. Algunos otros retrasos nos sacaron totalmente de programa y para cuando llegamos a Sisicaya ya eran cerca de la 1:00 p.m. Ahora era solo cuestión de encontrar un acceso al camino Inka que discurría a nuestra vista y nivel, a tiro de piedra, pero detrás de propiedad privada.
Para empezar la aventura; primero tanteamos por el cementerio a la salida del pueblo… nada! No hay pase posible, la quebrada San José nos corta el paso. Luego, mientras los demás nos esperaban en la carretera parchando los agujeros #2 y #3 de la bicicleta de Dubert, Edgard y yo, nos internamos por las inmediaciones del fundo Santa Leocadia, donde encontramos a una tan amable como habladora señora que…
- Pero piensan pasar con bicicleta por ahí?... no, no van a poder, eso es solo para pasar a pie y ahora esta bloqueado, no esta libre como cuando yo era joven, y no había transporte por estas rutas como ahora, y me iba por ahí con mi abuelita, hasta Chontay, pero ahora no se puede pasar y menos con bicicleta. No, yo no puedo dejarlos pasar con bicicleta, es peligroso, además el único pase posible es por ese camino de tunas, porque el resto ya esta todo cercado por un señor que ni siquiera es del pueblo y se viene con unas ínfulas!...Uds. lo que deberían de hacer es pedir en la asamblea comunal que el pueblo arregle ese camino, para que puedan pasar, pero a pie y no en bicicleta, porque es peligroso. Ya les conté que cuando yo era joven pasaba por ahí con mi abuelita?, porque antes no había transporte…
- Si, Si señora gracias, pero Ud., cree que se pueda pasar por la quebrada Canturia?
- ah, seguramente, porque ahí el camino esta mas limpio, si yo me acuerdo que cuando era joven y no había transporte, pasaba por ahí con mi abuelita… Ya les conté eso?
- Ok. Gracias!
Ni modo, a retornar un tramo hasta el puente Canturillas (es curioso; la quebrada se llama “Canturia” y el puente; “Canturillas”), donde esperamos a Edgard que parchara los agujeros #4 y #5 de su llanta gracias al camino de tunas de la señora. Mientras tanto una chica que pasaba por la carretera nos dijo:
- pero por ahí no se puede pasar en bicicleta!, ni siquiera a pie, esta interrumpido.
- No importa solo queremos “Mirar”
- Bueno, vayan hasta la casa blanca, doblen a la derecha y de ahí suben de frente al cerro.
- Gracias!
Otra vez todos reunidos enrumbamos a la casa blanca, para pedir pase al camino Inka donde el propietario nos recibe con…
- pero en bicicleta no se puede pasar por ahí, no, yo no puedo dejarlos pasar en bicicleta, es peligroso. además el camino esta interrumpido no se puede llegar a Nieve Nieve ni siquiera a pie.
- Bueno, si es así, solo para mirar y vuelven… pasen!
Jejeje, hasta ahora debe estar esperando a que volvamos!. La verdad es que los primeros metros en la falda del cerro se veían mal; algunos derrumbes de piedra grande nos ponen otra vez en la modalidad de “Cargatucleta.com”; dos de nosotros abandonan el grupo y nos acompañan solo visual y moralmente desde la carretera, mientras Dubert parcha la pinchadura #6 en su monoplaza, en la primeras rodadas sobre el Qapaq Ñan bastante pasadas las 2:00 p.m.
Vamos todos pedaleando en fila india; Daniel, que siempre le pone entusiasmo a la ruta, se adelanta para explorar; mientras Gerson va filmando la ruta con la cámara de Juan, que se traga las pilas propias y ajenas como si fueran bocadillos, en tanto que Dubert, detrás mío y cerrando el convoy, va silbando la tonada de “al fondo hay sitio”.
Una vez que empezamos a remontar en las alturas de los acantilados; el camino mejora, con un ancho de timón y medio en las zonas amplias y solo de un timón en las estrechas, se discurre con relativa facilidad, y panorámica de cóndor, a unos cien metros de altura por la rocosa pared vertical de la margen derecha del río Lurin. La experiencia es única; rodar a fuerza de pedal, haciendo equilibro sobre dos ruedas, por la sinuosa cicatriz prehispánica en el pecho de los Apus, con la pared de roca empujando sobre el codo derecho y el abismo jalando bajo la rodilla izquierda; en un serpenteo ciego, sin saber si aun hay camino a la vuelta de cada recodo, es… como se podría describir?... uhmmm… Aputamadrante!Si, es peligroso (sino no lo haríamos jejeje), pero no es tan difícil como parece y salvo un par de derrumbes y una fuerte y escabrosa, pero corta trepada y consecuente bajada, con naves al hombro; el camino esta completo, no hay interrupción notable o al menos insalvable. Empiezo a creer que todos aquellos que decían que no se puede; es por que sencillamente… no lo han recorrido, solo han escuchado decir a alguien, (que tampoco lo ha recorrido), que el camino estaba interrumpido y lo seguirán repitiendo así hasta el fin de los tiempos. Fue una experiencia bonita pero corta, como ya dije la vista es impresionante pero esos 2.5 Km. de Qapaq Ñan se me quedaron en el diente, o mejor dicho en la punta del pedal!
Hablando de diente; la jornada ha sido algo exigente y hay que reponer energías; nuevamente los siete reunidos en Nieve Nieve, pasamos revista y tenedor al menú de “Don Cesar”. Aquí se retiran tres expedicionarios por razones de agenda, pero la historia no termina; aunque es demasiado tarde para intentar el segundo tramo del Qapaq Ñan (Nieve Nieve – Chontay),
los restantes nos fuimos a explorar las ruina cercanas; en busca de nuevas rutas y misterios, mientras Juan juguetea con una calavera a la que le ha puesto sus lentes y casco, y Gerson explora la red de pasajes subterráneos de la quebrada.Hora y media después de un descenso a buen ritmo por todo lo andado; con aspecto de náufragos y seguramente irreconocibles, estamos sentados en el suelo, a la puerta del minimarket de Cieneguilla rehidratándonos; primero se nos acerca un lugareño que al ver a Dubert le dice:
- pero que pecado han cometido?, porque se maltratan así? deberían pasear en auto, así se van a maltratar lo riñones
Nuestro eventual interlocutor no se había retirado aun cuando una señora, bastante educada, que asumo pertenecería a la misma promoción que yo, o en el mejor de los casos a la de Dubert, nos dijo:
- Chicos, mejor ya vallanse, esta bajando la niebla y se van a resfriar
Si, definitivamente estábamos irreconocibles porque eso de “Chicos”… En Juan y Daniel podría pasar, pero en Gerson, Dubert y peor aun; Yo… me hizo recordar ese viejo chiste de;
“… serás enano, serás lampiño,
Pero esas “cosas” no son de niño”
Ya solo con el fin de terminar la sesión de Cicloflagelo correspondiente a la fecha, emprendimos el ascenso por el serpentín de Cieneguilla al caer la noche… otra vez un buen samaritano nos detiene para hacernos recapacitar sobre la burrada que hacemos, como siempre se lo agradecemos y seguimos pedaleando… casi al coronar recorrimos un par de tramos a pie.. el pretexto fue que había mucho transito, la verdades que… ya me había cansado!
NOTA:- Esta ruta es bastante peligrosa, no quiero tener una docena de desbarrancados en mi conciencia, a si que mejor… “Niños; no intenten esto en casa”… y si lo intentan, es bajo su propia responsabilidad y bien advertidos… (Ahora si, ya me lave las manos, ya pueden sacarse la m… a discreción.)
martes, 21 de julio de 2009
Pueblo viejo, pijama nuevo
(La Molina – Pachacamac – Pueblo Viejo – Cieneguilla – La Molina)

No se para que me levanto temprano, si la mayoría llega tarde, en fin!. Víctor si había llegado puntual (7:00 a.m.) al lugar de concentración en Musa, y mientras el tomaba desayuno y esperábamos al resto, se me ocurrió tomarme una gaseosa en una tienda.
Terminada la Coca Cola; ya me disponía a subirme a mi bicicleta nuevamente, cuando sin previo aviso (léase; sin ladrido de advertencia) un condenado perrito negro, casi tan negro como sus intensiones, me clavo los colmillos en la pantorrilla… tamare! Vaya manera de comenzar el día!... me imagino que el pobre can, cansado de corretear ciclistas sin haber logrado hincar diente en firme, y seguramente siendo por ello la burla de sus compañeros de genero, pensó que el hada madrina de los perros le había concedido su mas grande deseo; un ciclista detenido frente a sus fauces. No lo pensó dos veces y zas! Diente conmigo!… no es justo, por lo menos hubiera disparado al aire un ladrido previo de advertencia, siquiera por una mínima cortesía profesional.Retomando el relato de ruta; con la llegada de Gerson y Kamary, de Keniro, empezamos el recorrido hacia Pachacamac, en busca de las ruinas de “Pueblo viejo”. En el camino, por las pampas de Manchay, nos dieron alcance Krilin y Jonathan.
Al llegar a Manchay Bajo, nos detuvimos los 7 para reagruparnos. Como que los 7?... si éramos solo 6, de donde salio el otro? y encima… en pijama! Si, en pijama estaba, y en pijama nos pregunto si podía acompañarnos. Según nos dijo; había salido un ratito para entrenar, antes de tomar desayuno, y solo se puso una casaca encima de su blanca y nueva pijama. Existen rumores de que en realidad lo habían mandado a comprar el pan del desayuno, y una vez sobre su bicicleta… se entusiasmo!. Por supuesto acogimos a “pijamita” en el grupo, y retomamos la marcha a buen ritmo para recuperar tiempo, pero… pero olvidamos decirle a “pijamita” hasta donde íbamos, recién se entero, demasiado tarde ya, cuando paramos en la plaza de armas de Pachacamac para abastecernos de liquido y merienda.En este punto es donde empieza la verdadera ruta; nos dirigimos al Santuario del Amancay donde dos poco amistosos Rod Wilder nos dan la bienvenida en el portón (toda la jornada estuve sorteado con los perros) El vigilante nos dio pase libre, aunque quedo poco convencido de que “pijamita” fuera un ciclista de verdad; bueno, quien iba a tragarse el cuento de que alguien practica Dawn Hill en pijama. Advertidos todos por mi parte sobre no tocar la vegetación, ni molestar a la fauna del lugar, pues se trata de un “Santuario”; continuamos. Un kilómetro mas y un enorme perro gris, de ojos inyectados, con las fauces abiertas y mostrando sus enormes colmillos chorreantes de baba, (se le hacia agua la boca), nos ataca por el flanco izquierdo y… pero si es Grover!, Hola Grover!... me basto mencionar su nombre, seguido de un “quieto muchacho”, para conjurar la furia de esos 50 Kg. de canina bestia come ciclistas ( siempre es útil hacer amigos en la ruta, y mejor si tienen cuatro patas).
Dejamos atrás las oficinas del santuario, y otro kilómetro mas adelante, encontramos el desvío que buscábamos. Una tranquera y un letrero que reza: “PROHIBIDO EL PASE, PROPIEDAD PRIVADA, CEMENTOS LIMA” nos detiene brevemente; pero como yo no llevaba conmigo mis lentes de lectura … ignoramos el letrero y proseguimos por la que se supone (según mis indagaciones) la ruta que nos llevaría a “Pueblo viejo”.La trocha se interna por entre las lomas que separan esta quebrada y la de Pucará, la pendiente se hace mas pesada y el sudor mas copioso a pesar del frió y la niebla. Tras una buena trepada y sobre un tímido muro de piedra, otro letrero que reza; NO SE DETENGA, nos anuncia que ya llegamos a “Pueblo viejo”, así que.. Nos detuvimos!.
D
esde la trocha no se aprecian las ruinas, y la verdad que están tan bien conservadas y limpias, que lo envuelve a uno un sentimiento de culpa de solo pensar en poner un pie dentro de sus límites. Un poco mas arriba ( si, seguimos trepando) la vista es otra cosa; es como contemplar un “Mini Machupicchu”; realmente impresionante!. Otros pocos cientos de metros más, que muy difícilmente se pueden hacer a fuerza de pedal, y.. otras ruinas! Al parecer algo mas extensas y elaboradas, pero de difícil apreciación visual desde ese ángulo. Uhmmm… esto merece organizar otra expedición de profana… digo, de investigación! Pero esta vez solo con fines fotográficos. 
Mientras seguimos subiendo (que tercos, no?) la niebla se cierra, y para cuando por fin coronamos la cumbre ya no se ve más allá de la rueda delantera. Lastima, podríamos haber descendido hacia Pucará y quien sabe, tal vez, tentar llegar a Cueva Prieta. Pero descender con cero de visibilidad por terreno desconocido es.. Suicidio! (un poquito de prudencia de vez en cuando, solo de vez en cuando, no viene mal)
Los seis conjurados mas “Pijamita” y su ya no tan blanca pijama, descendimos a ritmo de Dawn Hill todo lo trepado, la fuerte pendiente, la velocidad vertiginosa, y las cerradas curvas, en resbaladizo barro arcilloso la hacen, como diría Barth Simpson, “De Pelos!” . Afortunadamente no hubo sangre en la arena, o mejor dicho; en las piedras. Al salir del Santuario los “amigos” de Grover, que según Krilin es un “perro dientes de sable”, se la pusieron difícil a Kamary y Jonathan, pero todo no paso de un simple susto.Casi democráticamente optamos por retornar vía la trocha que va a Cieneguilla, y a un cansado Pijamita no le quedo mas opción que seguirnos, pues no conocía el camino de retorno a su casa. Pero eso si, muy precavido el, como en el cuento Hansel y Gretel; iba dejando por el camino, para no perderse, un rastro de billas del eje central de su Monark, que con cada vuelta de pedal había pasado de un agudo chirrido a un ronco bramido.
Poco mas adelante, entre El Mejicano y El Cardal, nos cruzamos con un grupo de ciclotransportados en sentido contrario; la séptima y octava rueda llevaban sobre el sillín unas femeninas lycras de muy buen “venir” y mucho mejor “ir” que atrajeron mas de una mirada, en especial la de Kamary , cuyo cuello giro 360 grados para captar toda la panorámica sin percatarse que el siguiente ciclista, y aparente padre de aquellas curvas, le devolvía el guante con una mirada en tono de sentencia mortal; todo esto antes los atónitos ojos de Gerson, que aferrado a los bati – manubrios de su monoplaza reconoció en la faz de la criminal mirada, a un amigo suyo.
El resto de la ruta; bastante tranquila, salvo por el congestionamiento de una procesión ovina. En cieneguilla solo nos detuvimos el tiempo justo para reponer líquidos.Hora de decisiones; algunos optaron por un prudente mototaxi, mientras que Víctor, Kamary , yo y un exhausto, acalambrado y maltrecho Pijamita, nos dispusimos a trepar el serpentín a fuerza de pedal. Hay que reconocerlo; a pijamita le podrían falta muchas cosas, pero cojones… No!.
Luego de un par de kilómetros de trepada, cuando Kamary, y su buen estado físico, nos había sacado ya una buena delantera, me rebaso un Taxi del que alcance a escuchar solo un “fuerza Carlos!”; era Pijamita que abandono la trepada por K.O. técnico. Retornaba a su casa, 6 horas después de que lo mandaran a comprar pan, con el cuerpo, la bicicleta y el pijama deshechos. No lo volvimos a ver.
Nos reagrupamos en la cumbre, alguien me pregunto por mi herida en la pierna, creo que fue Krilin:
- Carlos como va tu mordida
- bien, ni siquiera me molesta
- pobre perro, a esta hora ya debe estar convulsionando
Fue una buena aventura!
Texto y Fotos: © Carlos García Granthon
N. de R.- Si alguien conoce, o sabe como ubicar, a “Pijamita” (alias Eduardo) por favor díganle que es bien recibido en cualquier futura salida ciclística
martes, 12 de mayo de 2009
Siki Suchuy
La Molina - Pachacamac – Rio Seco – Tinajas – Cieneguilla – La Molina
Con un mes sin pedalear, y aun medio maltrecho, ya me empezaban a picar los pies por salir a recorrer alguna ruta; algo suave, tranquilo y cortito, como para retomar el ritmo. Busque en Internet las propuestas y convocatorias de varios grupos de ciclotransportados para este fin de semana; encontré una, publicada por Arturo, que se titulaba; “Valle de la muerte”… uhmm… no es precisamente lo que me recomendó el medico, pero… suena interesante!. Así que… coordinaciones de último minuto van, y repuestos para mi monoplaza vienen.
El sábado salí no muy temprano de la casa y dirigí ruedas a Pachacamac, vía Manchay, para encontrarme con Arturo, que venia por la ruta larga de la Panamericana Sur, en la esperanza de reclutar en el camino algún otro ciclista, con vocación de suicida o complejo de inmortalidad, para completar el equipo. (En rutas de exploración se necesitan tres; dos van para, en caso necesario, cargar apropiadamente el cadáver del tercero) La idea era recorrer, ascendiendo a fuerza de pedal, el llamado “Valle de la muerte”, al que yo en realidad le cambiaria el nombre por “Valle de la desolación”, desde Pachacamac, hasta sus orígenes en las alturas de los cerros, a la cabecera de Pampa Tinajas, pero… mejor lean el relato:

La línea naranja indica la totalidad de la ruta recorrida
Las 9:00 a.m. y ya estamos ambos (no hubieron mas voluntarios) en la plaza principal de Pachacamac, sin mas preámbulo tomamos la ruta hacia El Manzano, pasamos el portón de Cementos Lima y proseguimos hasta las oficinas del Santuario de Amancay; esta quebrada se llama oficialmente “Río Seco”, como muchas otras en la zona, pero los ciclistas la conocen por “Valle de la Muerte” debido a su aridez extrema en esta época del año. Un par de ciclistas en las inmediaciones haciendo alguna ruta corta, se pierden de vista en medio de la seca llanura, mientras nosotros nos apeamos para hacer uso (y abuso) del ultimo caño con agua que veríamos en las próximas 5 o 6 horas; si, ese que está en el lavadero de granito detrás de las oficinas del Santuario.
Desde los primeros kilómetros el pedregoso camino se hace pesado, y el sol traspasa los cascos hasta calcinar la razón. Ya a medio valle todo rastro humano ha desaparecido, no se ven mas huellas de bicicleta, ni sendero alguno y el silencio es absoluto, ni el viento se atreve a rozar las ardientes rocas y lo mas cercano a un ser viviente es el espectro de algún solitario y reseco cactus; si bien la quebrada tiene un fondo relativamente ancho y parejo, que discurre entre la mas completa gama de grises de los cerros que la flanquean; este fondo es una cama, mezcla de arena suelta y piedras cortantes, por entre las cuales asoman unos diminutos cactus que solo se atreven a exponer tímidamente sus puntiagudas espinas al sol. “Desolación”, si, así debería llamarse esta quebrada.
Con tres cuartos de valle recorrido, y tres cuartos de reserva de liquido consumido, vamos siguiendo, a vuelta de rueda y pedal, unas extrañas huellas de vaca, probablemente marcadas en el suelo cuando aun el arco iris era solo en blanco y negro. La verdad, no me imagino un arco iris a color en este valle… no, sería chocante!.
Una calcinada calavera vacuna, bajo el sol de medio día, pone fin a las huellas que veníamos siguiendo y marca el comienzo a nuestras preocupaciones… ya nos queda muy poco rehidratante y si bien el mapa nos ha ayudado muchísimo (hay varias quebradas que convergen aquí y es fácil extraviarse) ya no estoy muy seguro de cuanto falta para coronar la cumbre. Providencialmente unos metros mas adelante, junto a una gran muela petrificada que me traje como souvenir, aparecen varias huellas de cabra relativamente frescas (las excrecencias complementarias así lo denotan) y van con dirección a la cumbre… uhmm… a seguirlas!.El ultimo kilómetro; un estrecho, zigzagueante y empinado callejón rocoso, lo hicimos empujando los monoplazas, pues no había forma de pedalear en ese terreno. Esta es una de las raras ocasiones en que preferiría tener una bicicleta de aluminio; pues yo tenía que cargar con mi “Pesada” (léase; corcel de hierro) y Arturo con su “Triste” (conocida así por la peculiar posición del timón). Ya sin líquido y sin piernas, teníamos la cumbre a tiro de piedra, pero no encontrábamos la salida, ni el famoso sendero que figuraba en el mapa, y que nos conduciría a Tinajas. Un estrecho pasaje sobre la izquierda, que bien podría parecer una “escalera de servicio” con pasos de arena fina y contrapasos de roca, tallada entre la granítica mole de dos cerros que forman un callejoncito de escaso metro y medio de ancho, parecía ser la salida, es mas; extrañamente había allí un viejo cartel que decía… ya no decía nada!, la inscripción se había quemado con el sol! Pero bien podría haber dicho; “propiedad privada” o “gracias por su visita” o… “peligro zona minada”… uhmm… seamos racionales, sigamos a… los irracionales! (las huellas de cabra iban en dirección opuesta al cartel).
Unos cien metros arriba y adelante, cuando mi reloj marcaba la 1:20 p.m., siempre sobre las huellas de cabra, Arturo trepó una cumbre de 30 metros, volteó y gritó: Tinajas!, Tinajas!. Sí era una esplendida vista de toda la Pampa de Tinajas a nuestros pies, pero… (siempre hay un maldito “pero”) no había forma de bajar! Un talud casi vertical de unos 250 metros de profundidad se interponía entre nosotros y la pampa. No puede ser! Tanto trepar para nada!, No!... un momento!.. y las cabras?; no hemos encontrado sus cadáveres ( podría tratarse de un caso de suicidio colectivo) y no creo que las haya secuestrado un ovni, así que… debe haber alguna salida!
Tras una segunda (y una tercera) revisión minuciosa, y casi desesperada, del talud, encontramos las huellas de las cabras que bajaban zigzagueantes por una cuesta casi vertical de arena y piedra suelta, hasta una trocha carrozable a un tercio de altura de la pampa… Fue así como descubrimos que, bloqueando los frenos de la bicicleta, ésta puede ser muy útil como bastón de trekking o piolet de alpinista. Estoy seguro que esa bajada aun no tiene nombre, por lo que me gustaría contribuir a la toponimia de la región, bautizándola como “Siki Suchuy” (las explicaciones sobran).
Ya en la pampa de Tinajas; deshidratados y chupando, como único consuelo, las tiras de pellejo que se desprendían de nuestros resecos labios, vamos rodando sobre la trocha, que en ese momento nos parecía una Autovan, enfilando ruedas hacia Cieneguilla. De pronto, Arturo se detiene en una casita rústica, en medio del arenal (y en medio de ninguna parte):
- Arturo, a dónde vas?
- A donde mi amiga, a pedirle agua
- También tienes una amiga aquí?
Si, increíblemente era la “Amiga de ruta N° 236” de Arturo; no creo que exista un solo kilómetro de camino en este país, donde Arturo no tenga una amiga!. Una muy oportuna y refrescante jarra de jugo de… manzana(?), cortesía de la providencial amiga, nos devuelve el ánimo y las energías suficientes para llegar hasta el minimarket de Cieneguilla, donde pasamos cerca de una hora rehidratándonos, conversando y descansando antes de emprender el tramo final de vuelta a casa, vía trepada por el serpentín de Cieneguilla, y en cuya cumbre rompí torpemente una botella de coca cola por querer destaparla apresuradamente. Me despedí de Arturo cerca de las 5:00 p.m.… fue una buena jornada!
Carlos García Granthon
N. del A.- Si en caso hubiera alguien lo suficientemente necio como para intentar esa misma ruta (se rumorea que hay varios) aquí van unos consejos útiles:
- Háganlo entre Julio y Septiembre, cuando la bruma de la estación refresca el cuerpo y el paisaje
- Tengan en cuenta que no importa cuanta agua lleven, nunca será suficiente.
- Lleven un mapa (y alguien que sepa interpretarlo).
martes, 14 de abril de 2009
Auch!
La Molina - Cieneguilla – Posta Medica
Se supone que seria una salida corta, tranquila y poco exigente, solo para mantener el estado físico, pero…
No se cuantos rebotes di sobre el suelo, a veces sobre mi lineal vehiculo, a veces debajo de él, pero con cada nuevo golpe con la superficie, sentía el ruido de cosas que se rompían y salían disparadas a mi alrededor en medio de un extraño e ingrávido surrealismo a cámara lenta. Finalmente, ya separado de mi monoplaza a fuerza de golpes, pero aun dando botes por el piso, termine estrellándome “de pechito” contra una roca de regular tamaño al borde del cerro…Auch! Eso si dolió! Quede como una insignificante mosca aplastada sobre una pared.
El golpe me dejo sin aire y medio atontado, caí de espaldas sobre la tierra totalmente desorientado y sin poder respirar. En medio de mi aturdimiento, ví que mi bicicleta estaba desparramada en medio de la pista y era solo cuestión de segundos para que pasara un camión y le diera el golpe de gracia; me levante y la arrastre (léase; nos arrastramos juntos) hasta el borde de la curva.
De pronto apareció un anónimo ciclista en la ruta, se detuvo y me pregunto si me encontraba bien; yo solo le respondía por señas, pues aun no podía respirar normalmente, mientras el recogía toda una cantidad de despojos que había dejado yo sobre la pista, también puso mi bicicleta en lugar seguro, e inclusive cruzo la carretera para recoger mi encendedor que luego me entrego a la mano. No se quien era pero… Gracias!, muchas gracias!. Luego continuo su ruta con rumbo a Chontay, según me dijo.
Minutos mas, y aturdimiento menos, observe que mi bicicleta, si bien algo maltratada, con algunos golpes de más, y algunos accesorios de menos, aun estaba operativa, trate de subirme pero no pude; mi brazo izquierdo se negaba tercamente a obedecer mis ordenes y mi rodilla empezaba a doler bastante. Ni modo! A trepar la cumbre, de vuelta a casa, empujando el monoplaza.
Aun me faltaban 6 km. para llegar a casa, no hay señal de celular en esta zona y, con una sola mano útil, me resultaba imposible desarmar la bicicleta para abordar un taxi o colectivo… chesu! a seguir empujando; con el brazo izquierdo, cuyo dolor ya se estaba haciendo insoportable, amarrado a los tirantes de la mochila, cual improvisado cabestrillo, y dejando un rastro de gotitas de sangre por todo el camino, continué. No se que aspecto tendría yo, pero poco mas allá, un grupo de ciclistas que ascendía me vieron desde el otro lado de la carretera y uno de ellos me pregunto si me sentía bien; le respondí con señas que… mas o menos!.
Al llegar al cruce del desvió a Manchay; saque, de su desgarrada funda, mi celular que aun funcionaba a pesar de que le faltaba un trozo en una esquina. Se me ocurrió llamar a casa (grave error) para pedirle a mi esposa que fuera a la farmacia a comprar algunas cosas y luego viera si me podía recoger. Como yo nunca la llamo cuando me sucede algo (prefiero darle la sorpresa) ella supuso que la cosa era mas grave de lo que yo le había comentado. Al parecer se puso nerviosa y al poco rato recibí una llamada:
- Ya estoy en la farmacia, ya compre las cosas, pero… algo le pasa al auto y no lo puedo mover
-@#$%&!!!
Tamare!, ni modo, a seguir caminado, y además, añadirle un kilómetro extra a mi peregrinaje, hasta la Farmacia, para rescatar a mi supuesta rescatadora. Llegue a la farmacia en calidad de hamburguesa humana, siempre empujando mi bici, encendí el auto (solo se le había trabado el seguro de timón) y… ahora había otro problema; como ya les dije, no podía desarmar la bicicleta con una sola mano para meterla en el carro, mi mujer no tiene fuerza para liberar las “plumas” de las ruedas, el marco de esa bicicleta es muy alto para que ella pueda montarla, y yo ya estaba demasiado adolorido para seguirla empujando; así que… yo volví a casa en el auto y ella, a pie, empujando la bicicleta (en castigo, jejeje).
Las manos también las tenia intactas, pero mis guantes; si, los nuevos, chesum..!, tenían las palmas desgarradas. Eso me hizo recordar la historia verídica, y por eso mismo voy a omitir el nombre (llamémoslo solo CLZ), de cierto ciclista que no usaba guantes, y en una caída sobre asfalto se despellejo las palmas y dedos de ambas manos; al tenerlas inutilizadas por buen tiempo, tuvo que sufrir la humillación de, cada vez que quería ir al baño, necesitar un “valet parking”; tanto para que le acomode el “vehiculo” como para que le limpie el “garaje” … se entiende, no?
Por lo demás; salvo las plantas de los pies y debajo de la lengua, todo el resto de mi era un solo de raspones, cortes, sangre y magulladuras. Mi brazo izquierdo dolía cada vez más, se movía cada vez menos, y mientras iba cogiendo una gama de tonalidades oliva, ya había perdido toda forma humanoide; pensé en la probabilidad de una fractura, así que me fui a un centro medico cercano (“Medicenter”):
- Señorita necesito que me atienda el medico; mi brazo…
- Lo han atropellado?
- No, no me han atropellado… me puede revisar el Doc.?
- Y como se hizo todo eso?
- me caí de la bicicleta, esta el doctor?
- Y donde se cayó?
- En el suelo, donde mas!, me van a atender o no?
- El doctor ha salido a almorzar, regrese en una hora
- “#$%&”#!!!
Una hora después;
- Señorita, ya llego el doctor?
- No y no contesta su celular, de repente ya no viene
- O sea que no hay atención en el centro medico?
- Si hay atención, trabajamos las 24 horas
- Y con que medico?
- Mire señor, si le duele mucho su brazo, vaya mejor a otra parte a que lo atiendan
- “#$%&!!!
Afortunadamente encontré otro centro medico no muy lejos de allí, donde si atendían y si había un doctor (la otra opción era buscar un buen veterinario, total…). Para no hacer mas larga la historia, solo añadiré lo que me dijo el medico:
- Ud. ha recibido un golpe “Grosero” en su brazo, afortunadamente todos los elementos óseos están completos, intactos y en su lugar, no así el tejido blando que esta hecho puré
Inmediatamente me clavaron un par de inyecciones y una “grosera” factura, de más de tres cifras, por concepto de cuatro radiografías y un poco de gasa y desinfectante. El camino de retorno a casa fue capitulo aparte; pues hasta ahora sigo manteniendo una seria discrepancia con mi mujer respecto a la” interpretación autentica” de las instrucciones del medico:
Según ella, el doctor dijo; “ no puede volver a montar bicicleta, por lo menos, hasta dentro de un mes” (o sea hasta Mayo 12).
Según yo, lo que dijo fue: “no puede volver a montar bicicleta, por lo menos, hasta el próximo mes” (o sea hasta Mayo 1°)
La verdad es que sin importar lo que dijo el medico, apenas pueda recobrar una relativa movilidad en mi brazo… a pedalear!
miércoles, 1 de abril de 2009
Antioquía en un solo día
Lima – Antioquia - Lima
Salimos tarde; eran las 7:30 a.m. cuando me encontré con Arturo en la esquina de mi casa, y alineamos ruedas en dirección a las zonas medias del valle del río Lurin.. Tres pinchaduras; dos por una astilla en el aro y otra por una minúscula e inoportuna grapa, que había encontrado la manera de traspasar las llantas de Arturo, antes de llegar siquiera a Río Seco, nos retrasaron aun más. Ahí, en Río Seco, conocimos a Rodrigo, un ciclista solitario que buscaba la ruta a Olleros. Nos despedimos y proseguimos nuestro ascenso apurando el paso, mas de lo conveniente y a riesgo de sacrificar destino, para recuperar tiempo perdido; a los pocos kilómetros una voz sobre nuestros hombros nos dice:
-"Hola; disculpa, puedo ir con Uds." – era Rodrigo que nos había dado alcance luego de abortar su proyecto a Olleros
-" Si, claro, vamos"
5 minutos y varias vueltas al pedal después:
- "Disculpa y… a donde vamos?"
- "A Antioquia"
Una breve parada en Nieve – Nieve para informarnos sobre el ascenso nocturno, organizado por Inka Riders, que había convocado un buen número de ciclistas la noche anterior, nos da un breve descanso. Salida interesante y original este Raid nocturno (la próxima me anoto!) El encargado de la Archiconocida fonda del lugar y dueño del famoso gato, aquel que mantiene a raya a todos los perros de la comarca y además, segun dicen, posee su propia pagina Web, nos da informes detallados del numero, hora, vehículos y modalidad de ascenso del contingente nocturno. Reponemos líquidos y… hora de proseguir.
Saliendo de Sisicaya, donde Arturo se había quedado prendado de la chica que despacha en la tiendecita verde del lado izquierdo, frente a la plaza; nos topamos con un bus que traía de regreso a los primeros sobrevivientes de la jornada de media noche; intercambiamos algunas frases y chanzas al paso; unos kilómetros mas adelante, ya sobre Antapucro y bajo el sol de medio día, encontramos varias ruedas conocidas (Pedrito, Walter y otros) que hacían el descenso a pedal, se les veía contentos y satisfechos; insisto… la próxima nocturna, me anoto!
Con Chillaco, Ocorure, Palmas Izquierda y Derecha a nuestras espaldas y flanqueados por un bonito paisaje de valle medio, reverdecido por las lluvias de estación, nuestro ascenso es tranquilo a pesar del considerable retrazo que llevábamos, hacemos algunas paradas y, en la ruta, el equipo de tres funcionaba bien, al menos camaradería no falta.
En mis anteriores salidas en solitario por esta zona, yo solo había llegado hasta Pacashuaqui (?), ahí donde al voltear una curva e ingresar al pueblo, uno se encuentra con una blanquecina, pedregosa, caliente y extremadamente empinada pendiente de unos cientos de metros, que resulta una puñalada directa al optimismo y una sentencia sin apelación al resto físico. Pasado ese punto, no estaba muy seguro de la distancia que nos restaba por recorrer (había olvidado los mapas en casa), mas aun si el hito que marca el Km. 60 se encuentra plantado a 20 metros del que marca el Km. 61.
La primera señal de que nos aproximábamos a nuestro objetivo, nos la da el puente Picuya, pero ya el peso de nuestros nada ligeros corceles de hierro, si, los tres subimos con monoplazas de Acero y no de Aluminio, y además, a excepción de Arturo, el de Rodrigo y el mío son un par de plomazos matapiernas MTB dobles (pero no me quejo, eso añade un poquito de desafío a las salidas). Cansado, escaldado, al menos yo, y con calambre hasta en las orejas, luego de algunos kilómetros más cruzamos las heladas aguas, que nos llegan a la altura de la cadena, de la ancha torrentera que nos abre las puertas de Antioquia a las 3:20 p.m.
Agua y comida! Solo quiero agua y comida!. Una empleada de la municipalidad nos recomendó ir a "Don Juanito". Al entrar al restaurante nos topamos con el cura del pueblo, en mitad de su almuerzo, que al verme puso cara de indigestión y se fue (habrá leído mi crónica "Confesiones"?).
-Señora, Que hay de comer?
-Solo me queda Bistec y papas fritas
-OK, tres bistec con papas por favor
Tres minutos más tarde:
-Perdón señor, me pidió menestra?
-No, bistec con Papas
-Bueno - añade Rodrigo - si hay menestra también; a mi tráigame un bistec con menestra
-Disculpe joven pero solamente hay bistec con papas
-Esta bien, entonces tres bistecs con papas
Luego de un par de minutos:
-Señor, entonces son tres bistecs con menestra?
-No!, dos con papas y uno con menestra
-Ay!, pero solo tengo bistec con papas
Cinco minutos después:
-Ahorita les traigo su pedido, eran dos bistecs con menestra y uno con papas, no?
-No!!!, Señora; mire, mejor fría tres bistecs, dos porciones de papas, una de menestras y repártalas a su criterio en tres platos
-Pero ya le dije que solo me quedan papas
Otros cinco minutos más tarde:
-Ya señores, aquí tienen; un bistec montado con arroz y frijoles, uno montado con arroz y papas y otro con papas y ensalada
-Plop!
En honor a la verdad… estuvo bueno, rico y barato!
4:20 p.m. hace rato que deberíamos haber descendido para que no nos agarre la noche, pero el bistec y las papas… El descenso es rápido y vamos tratando de ganarle la carrera al sol sobre la encalaminada trocha, aun no estoy muy seguro si rodábamos muy rápido o volábamos muy bajo. En fin!, salvo por Rodrigo que erró la ruta y se dirigía directo a un cementerio, o yo que por mirar, al paso, a la proverbial amiga de Arturo en Sisicaya; no ví un montículo y termine haciendo una involuntaria evolución digna del mejor exponente de BMX; como decía; salvo por eso, no tuvimos ningún percance hasta llegar a Chontay, donde nos sorprendió el crepúsculo con esa violácea luminosidad de la umbra vespertina, que es demasiado fuerte aun para prender las luces y demasiado débil para distinguir las cosas.
Por cada dos piedras que lográbamos esquivar, nos caíamos en tres huecos; resignados a ir muy lento, arribamos a Río Seco ya cerrada la noche y a medio partido Perú - Chile. Otra vez con señal en el celular veo que tengo dos mensajes perdidos; uno era de mi esposa:
"te espero para almorzar?"
A estas alturas de la noche ya no tenia caso responder
El otro… el otro no se de quien seria, el número no me era familiar, pero decía algo así:
"Cesar: ya no puedo seguir así, he decidido dejarte, no me busques mas, vuelve con tu esposa"
Las cosas que se entera uno, cuando alguien se equivoca de número!
De ahí al ovalo de cieneguilla fue fácil y rápido gracias al alumbrado publico, pero una vez allí… sentados en un murito frente a la gran cuesta que aun nos faltaba trepar para salir del valle… uno piensa; si, uno piensa que ya esta absolutamente agotado, que le duele todo; desde la cabeza hasta el extremo opuesto, que mas de doce horas sobre la bicicleta son muchas, que ya son las 8:00 p.m., que ya no tengo fuerzas ni para volver a subirme a mi bicicleta, que tengo ampollas en las manos, pies y trasero, que esa cumbre de cieneguilla tiene 5 Km. de largo y mas de 400 metros de desnivel, que ya no tengo 18 años, que por nuestras narices pasan unos colectivos que por S/. 5.00 nos llevarían cómodamente hasta La Molina, que… al Carajo! Vamos a terminar lo que comenzamos!. Salidas como esta se planifican con la cabeza, se ejecutan a empuje de piernas, pero generalmente se culminan a fuerza de cojones!
Otra vez sobre los pedales comenzamos el ascenso, a paso muy lento, en medio de la absoluta soledad y obscuridad del serpentín de Cieneguilla, techado por las tímidas estrellas que parcialmente se dejan ver en un cielo semi nublado. La negrura de la noche se abre muy egoístamente ante nosotros; solo ante el haz de luz de la linterna de Arturo y las luces de mi monoplaza nos permite ver un pequeño fragmento de la ruta ante nosotros. Mientras subimos; conversamos sobre astronomía, la profundidad del universo, los enigmas de la ciencia y solo somos interrumpidos en nuestras divagaciones cuando un auto, algo sospechoso, sobrepara a nuestro lado, luego prosigue y se detiene a vuelta de curva unos 300 metros delante; afortunadamente otros vehículos aparecen en sentido contrario en ese momento y, al verse iluminado, el vehiculo se marcha rápidamente.
Coronamos la cumbre a las 9:10 p.m. Arturo y Rodrigo aprovecharon para rehidratarse en la tiendecita de la cima de Las Palmeras, yo aproveche para reabastecerme de cigarros, unos kilómetros más adelante nos despedimos. Fue una buena salida! (gracias Arturo, gracias Rodrigo)
Carlos García Granthon
martes, 24 de febrero de 2009
El perrito, el freno y las barras bravas
Febrero 22 de 2009
A ritmo tranquilo, de “Cicloturista”, voy ascendiendo por el valle del río Lurin; este trae tanta agua como le es posible traer y la carretera esta tan mala como le es posible estar. Curiosamente, y a pesar de algunas noticias que circulaban por ahí, no han caído huaycos en la ruta, me refiero a Huaycos en toda regla; de esos que se llevan un cuarto de cerro, media pista y todo un pueblo; no, de esos no hay ninguno, solo unas cuantas acequias desbordadas y alguna que otra torrentera menor, que se ha reactivado con las lluvias y rompe, cuando mucho, algo de la monotonía. El clima esta relativamente benévolo; si bien hace un fuerte calor, el nublado cielo protege de los calcinantes rayos de sol en todo el valle. Me tome el trabajo de hacer averiguaciones en cada pueblo por donde pasè y, aparentemente, esa es la situación climática regular que se viene presentando en esta ruta, lo que la convierte en una buena alternativa para los que quieran trepar un poco en estos meses de verano.
En medio de una de mis entrevistas (con fines exclusivamente climatológicos) a la chica que atiende el kiosco del Km. 33; veo pasar un quinteto de ciclistas, a buen paso, con dirección aguas arriba, me parece haberlos visto antes en esta zona. Yo prosigo un rato después, y mas adelante, a la altura de Vichulla, recuerdo que estoy violando el espacio territorial de mi “hermanito de sangre”; si, el perrito que me mordió hace varias semanas por haber osado transitar por “su carretera”, pero… nada, no esta!... que raro? De las innumerables veces que he pedaleado por esta ruta, ni una sola ha dejado de corretearme el muy condenado… uhmmm… bueno, mejor aprovecho y paso sin ruido antes que aparezca. Seguramente ya lo veré al regreso.
La subida es tranquila y algo de viento refresca de vez en cuando. Otro ciclista me pasa a las puertas de Nieve – Nieve; me saluda, lo saludo, noto que no lleva agua ni mochila; seguramente viene de Sierra Morena y esta haciendo un Sprint corto. Voy parando y entablando conversaciones en Nieve – Nieve, Sisicaya, Antapucro y finalmente llego a Chillaco sobre las 11:30 a.m., luego de haberme topado nuevamente con todos los que pasaron; ahora, ellos, en ruta de retorno. Hora de retornar para mi también; si la subida fue demasiado tranquila, casi aburrida, como lo que va de este relato, el retorno debería de serlo igualmente… o no?.
Mi primer problema; hace días que las nuevos tacos de freno delanteros chirrean en seco; he intentado de todo (limpieza, alineación, convergencia, etc.) y nada!, siguen chirreando, parece que entran en resonancia con la frecuencia natural de vibración del aro… en fin! Hasta hoy día chirreaban un poco, pero ahora, en la bajada, con el polvo del camino, el calor, y valla uno a saber porque otra causa, han empezado a chirrear con mas decibeles que los que la ley, el oído humano y la cordura permiten. Cada vez que aplico ligeramente el freno delantero, para controlar los derrapes del posterior, un estridente sonido, como el de una chapita rascando contra una pizarra, me ponen la carne de gallina. Al hacer mi reingreso a Nieve – Nieve, aplique el freno… tres perros aullaron, las aves emigraron y medio pueblo salio a ver que chancho estaban capando! Ni modo… no más freno delantero. Luego de tomarme una gaseosa en la tradicional fonda del lugar, y que esta me fuese servida por el dueño con cara de: -Oe! Este es un pueblo tranquilo, arregla ese “ruidito” de tu bicicleta - seguí mi descenso.
Unos kilómetros mas abajo, de vuelta en zona canina, aumente la velocidad previniendo cualquier ataque sorpresa del famoso perrito, pero… nada!, no estaba, no puede ser!. Me detuve, hice ruido, hasta me baje de mi monoplaza y me atreví a profanar las fronteras de su chacra… no apareció; se habrá enfermado luego de morderme?... uhmmm… mejor voy a dejar de consumir tanta comida chatarra, cigarrillos y demás porquerías que ingiero normalmente, para bajar los niveles de toxicidad de mi sangre.
Nota del autor.- Si alguien que lea estas líneas conoce, o sabe algo, de mi ”hermanito de sangre” o su dueño, por favor háganle saber que me intereso por su estado de salud.
Algunos minutos y vueltas al pedal más tarde estaba nuevamente en Cieneguilla; algo de líquido, algo de carbohidratos y algo de descanso antes de trepar la empinada cuesta que me sacaría del Valle. Aquí hace mas calor y hay que hacer un considerable ”pago” en sudor, a la Pachamama y a los Apus para coronar la cumbre. Una vez allí ya todo es bajada fácil por buena pista hasta casa. Bueno, no siempre…
Bajaba rápido por la carretera; al entrar a Musa tomo el lado izquierdo para evitar las combis, paso a varios vehículos, pero se arma una inusual congestión vehicular… retomo la derecha sin bajar la velocidad… imposible pasar!... me meto a la tierra, esquivo dos triciclos, varios peatones, subo a la vereda, rebaso los autos, salto a la pista nuevamente y… me encuentro con un centenar de Barras Bravas frente a mi!, que iban o venían de algún lado y eran los causantes de la interrupción del transito. Mientras le tiraban piedras a los buses; un policía hace un disparo al aire y yo, instintivamente, aplique los frenos (ambos!) y…. Ñuuuuuiiiiiiiiick!!! El chirrido infernal de las pastillas delanteras que resuena en varias cuadras a la redonda… Los barras Bravas, con cara de calambre en el oido, voltean, me miran, y empiezan a aproximarse…
Afortunadamente, un ciclista asustado corre más rápido que cien delincuentes y sus pétreos proyectiles.
Fin (por el momento)
Texto y fotos: ©Carlos Garcia Granthon





