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domingo, 9 de mayo de 2010

Dos Veces Nieve y Petroglifos de Chontay

(La Molina – Cieneguilla – Nieve Nieve – Chontay – Cieneguilla – La Molina)

Mayo 08 de 2010

Dos veces Nieve, tantas veces Nieve - Nieve y tan pocas veces interés. Ya no se en cuantas oportunidades he pedaleado por el valle del río Lurin, y salvo por un tramo del Qapaq Ñan que exploramos una vez, y los perros dientes de sable del camino, a los que tengo bien inventariados; he reparado en pocas oportunidades en las muchas curiosidades, leyendas y misterios que forman parte del elenco estable y anecdotario del valle medio de este río.

Cambiando un poco el tono de las acostumbradas salidas y con información de buena fuente; salí de casa a bordo del cletanque con rumbo a Nieve – Nieve. Sin escalas, para cumplir la cuota de ejercicio, y sin demoras para cumplir la ruta programada.

Ya en el pueblo de las dos veces Nieve, en breve encuesta entre cien zanjas y mil huecos de los nuevos servicios comunitarios en plena ejecución, verifique el primer dato; al caer la tarde de ciertos días, en cierta época del año que no se precisa y nadie recuerda, las sombras del ocaso dibujan sobre los cerros de la margen opuesta, una viva imagen de San Martín… pero cual San Martín?... el que esgrime la escoba y los milagros? o el que predica con la espada y las arengas?....uhmm… no se!, pero de que es San Martín, si!, es San Martín!

(N. de R.- Si Alonso, la imagen se forma en los cerros que están en tu chacra)

Hora de emprender el descenso hacia Chontay, mientras voy chequeando el estado del camino inka en este tramo, con miras a una futura… uhmm... , no, parece complicado, hay varias partes que han pasado a ser “propiedad privada” con portón metálico y muro de concreto incluido, y lo peor, casi al llegar a Chontay un derrumbe de importancia ha arrasado mas 50 metros de camino en un punto bastante alto… imposible pasar con los monoplazas!

Ya en Chontay, tierra de petroglifos. Si, hay varios en la zona; aunque un buen numero han quedado secuestrados dentro de un desarrollo urbano privado, de acceso restringido, y otros sucumbieron a la dinamita que ensancha las vías y estrecha el criterio; aun quedan algunos mas de libre acceso, solo es cuestión de encontrarlos o mejor dicho; de encontrar a quien los haya encontrado.

Luego de darme con la sorpresa de que el pintoresco puentecito colgante, ingreso obligado a Santa Rosa de Chontay y por el que tantas veces transite, no hace mucho a bordo de mi rutera; ya no existe mas que la foto que adjunto. (Ahora hay un más funcional pero menos atractivo puente Bayly). En fin, hora de comenzar con mis pesquisas:

-Señora, disculpe, no ha visto por aquí unas piedras con unos dibujos?

-Con dibujos no, pero hay una piedra que suena, esta por allá abaaaaaajo…

Sin saber por donde comenzar la búsqueda, me dirijo por “allá abaaaaaaaaaajo”. No hay a quien preguntarle, solo tengo por referencia el recuerdo de una rauda mirada a una vieja fotografía en la que aparece una gran roca en medio de una chacra, con la figura de un sol en su cúspide y cuyos rayos se convierten en tentáculos a medida que se propagan por la piedra y terminan por abrazarla. Lamentablemente las muchas y miles de rocas que se le parecen están tras cercos de púas, muros de concreto y /o con severa custodia canina, y me refiero a experimentados canes de de la estirpe de los comeciclistas, de esos que ya aprendieron que lo mas efectivo para hincar diente; es corretearte cuando vas de subida (el método garantiza un 85% de efectividad).

Han pasado casi dos horas; 120 minutos, 240 perros, 3600 piedras y nada…

-Disculpe señor, no ha visto uds. unas piedras con unos dibujos?

-Si

-Si?, y.. donde?

-Ahí

En la proyeccion del dedo de mi interlocutor y a menos de 20 metros de donde me encontraba, una entre miles, en un antiguo deslizamiento de huaico, ahí estaba, no era la que buscaba, pero era un petroglifo!. Una gran mole de forma cóncava semi inclinada hacia el centro del valle. Parece un gran y tosco atril donde, quien se pare frente a él y de espaldas al río, podría relatarle a los Apus que tiene en frente las historias escritas con jeroglíficos en esta gran pagina de piedra. Jeroglíficos dominados por un…por un…un… un pájaro con ombligo?, bueno, eso parecía a simple vista.

Examinándola bien se ve un gran cóndor de un metro de largo que cobija bajo sus alas un sinnúmero de criaturas zoomorfas. Hay otras figuras mas en los bordes de esta gran piedra cóncava que curiosamente marca el inicio del camino inka que va desde Chontay hasta cieneguilla.. uhmmm… al menos hay un tramo de qapaq ñan en buen estado, bastante mas largo y bastante mas pedaleable que el que hicimos la vez pasada, se podría llegar hasta Nueva Esperanza…

Regresando al petroglifo; ya estaba por marcharme luego de la foto de rigor, cuando recordé eso de “…no, pero hay una piedra que suena...” No, no creo, de todos modos nada se pierde con pegar el oído en la roca (y pasar por loco una vez mas)… no, nada, silencio absoluto. Será que… hay que darle un golpecito?, con mucho cuidado le di un golpecito en una de sus caras ocultas y sin grabados y… oh, sorpresa!;… un suave pero armónico y musical “Tinnnnnn” emergió de sus entrañas… Suena como campana de bronce con buen temple!. Probé golpeando todas las demás piedras muy similares que habían alrededor (pasando por loco por segunda vez) pero solo obtuve el clásico y seco… Tac, tac, tac… será por eso que los pretéritos pobladores del valle la escogieron para grabar los dibujos?... en fin esas especulaciones son trabajo de arqueólogo y no de ciclista!

Saliendo del pueblo me di con otra sorpresa; en la fachada de un local social estaba dibujado el famoso “pájaro con ombligo” como decoración. Diablos!,Si lo hubiera visto antes… solo tenia que haber preguntado ahí y me ahorraba dos horas de búsqueda!. Hora de regresar, otro día vuelvo en busca del “Sol con tentáculos” y “Los hoyitos de canicas”

El retorno casi tranquilo; una pinchada de llanta en Cieneguilla y una trepada del serpentín con gripe… (Horrible oye!)

Texto y Fotos: © Carlos García Granthon

lunes, 23 de noviembre de 2009

Las Lechuzas del Sol y la Luna

Noviembre 18 de 2009
(La Molina – Pachacamac – La Molina)

A poco de haber dirigido ruedas, en un tercer intento, para encontrar la esquiva Cueva Prieta; en plena ruta nos llamo la atención un letrero recién pintado del INC, que decía:


“ Zona Arqueológica, quebrada del Sol y la Luna”

... uhmmm, esto no lo había visto antes, y por que se llamara así?...



- Gerson; mira, allá arriba en el cerro; hay pinturas rupestres con un sol y una luna
- Mas parecen el Apra y el Fredemo
- En realidad parecen una luna y una estrella…
- Vamos a ver?
- Vamos! (ya ví que otra vez nos quedamos sin ir a “Descubrir” Cueva Prieta)

Bicicletas al piso y manos al cerro, en medio de las interesantes y caprichosas formaciones rocosas de la zona, trepamos hasta las pinturas rupestres que algún escatocefalo ya se preocupó en dañar con groseros grafitis de burdo contenido alienígena. (seguramente fue victima de alguna abducción y los marcianos le chuparon el cerebro)

Cuando ya nos disponíamos a retomar nuestra ruta original, suena el celular de Gerson; es Daniel, esta cerca, dice que lo esperemos para ir a Cueva Prieta… Ok, mientras llega, porque si esta cerca, no?, Gerson , solo para hacer tiempo, revienta su llanta posterior con una doble mordida contra el borde de una escalera de cemento.

Reparado el percance y vagando por el valle, mientras seguimos esperando a Daniel, observamos un sendero casi imperceptible que se interna en una quebrada… Parece interesante pero… cuando será el día que salga a pedalear y no termine trepando un cerro con la bicicleta al hombro!, en fin, mientras seguimos esperando a Daniel, que ha jurado sobre la Biblia que sí esta cerca, trepamos unos doscientos metros por la quebrada, Gerson se adelanta y… mira, una cueva!

Un calcinado cráneo canino nos da la bienvenida, metros mas allá, en la entrada de la cueva, una gran cantidad de regurgitaciones de lechuza (pequeños restos óseos de roedores) nos indican que la caverna esta habitada. Pero hay un problema; una gran roca obstruye el paso, solo hay dos maneras de ingresar (mientras esperamos a Daniel), escalándola o rampando por una estrecha rendija debajo de la mole. La foto adjunta grafica claramente cual fue nuestra elección. (Es aquí cuando inventamos la Cicloespeleologia).

Ya dentro, en la primera cámara, que es mas bien una mezanine, nos reciben una pareja de lechuzas de Campanario, Tyto Alba (“Tito” para los amigos). Y como se yo que son lechuzas y no búhos?; pues tuve que consultar con una ornitóloga (Gracias Marly!). y si son “de campanario” que hacen en una cueva?. No se, supongo que son discípulos de Diógenes o tal vez victimas de persecución política o xenofobia por parte de los gallinazos, que han invadido los pocos campanarios que quedan en Lima.

Extrañamente hallamos también un buen cabo de cuerda de alpinista, de varios metros, pendiendo del techo de la cueva, cuerda de buena manufactura, de esas que uno no dejaría abandonada por allí, pero que el moho que la cubre acredita una permanencia en el lugar equivalente a varias generaciones de lechuzas… será que no todos lo huesos que reposan en el lugar son de animales silvestres?

Hicimos algunas fotos, (mientras seguimos esperando a Daniel), nos despedimos de las lechuzas, murciélagos, vampiros, serpientes, arañas y cuanta alimaña nos contesto el saludo, a su manera, desde las obscuras profundidades de las entrañas de la montaña.

Haciendo un paréntesis en el relato (para dar tiempo a que se cumpla la profecía y llegue Daniel) notaran que no soy muy preciso en cuanto a la ubicación exacta de la cueva. Si, es intencional, hay que dejar en paz a las pobres lechuzas (Tyto Alba y señora), nosotros ya las molestamos bastante ese día, como para mandarles cuarenta curiosos a pedales la próxima semana.

Una breve sesión de DH de por medio y de nuevo en la carretera, es hora de… esperar a Daniel! Que se toma aun buenos minutos mas en aparecer…

- ya, vamos a cueva prieta?
- Daniel, ya es casi medio día, es muy tarde
- Pero es que tengo que hacer un trabajo sobre el potencial turístico…
- Vamos a Pachacamac, comemos algo y hablamos

Luego de algunas vueltas al pedal y otras al pollo a la brasa, evaluamos la situación; efectivamente es muy tarde para enrumbar a Cueva Prieta, estoy empezando a sospechar que si no la encontramos este año, va a terminar convertida en una leyenda urbana, algo así como el tesoro de Catalina Huanca. Bueno, pero Daniel tiene que hacer su trabajo sobre el potencial… uhmmm… se me ocurre algo:

- Vamos a buscar el Manantial de la Juventud!, esta cerca, conozco la ruta, aunque nunca he ido al manantial (se nota?) .
- Además –
añadió Gerson - le prestamos a Daniel las fotos de las pinturas rupestres, las lechuzas y listo; ya aprobó!

Tras explorar algunas rutas y transgredir un monasterio a fuerza de pedal, llegamos al cerro Pan de Azúcar. El paso al manantial cerrado a primera intención, pero abierto a segunda insistencia, nos franquea el camino a una ruta pedregosa que circundando el cerro nos lleva a los pies de “La Roca de los Enamorados”… si, otra vez a trepar el cerro con la bicicleta al hombro, creo voy a formar un nuevo grupo de ciclismo; “cargatucleta.com”

Un par de chicas estudiantes de turismo nos siguen en la trepada, Daniel se olvida de su trabajo y se ofrece de anfitrión, instructor de ciclismo, cicerone, guía de alta montaña, auxilio mecánico, narrador de cuentos y lo que se ofrezca, finalmente, y no sin mucho esfuerzo, consigue los nombres, teléfonos, email y hasta DNI de las chicas.

Con el manantial de la juventud todavía en la lista de pendientes; proseguimos pedaleando en modo anfibio, a contracorriente, entre cañaverales, por el cauce de un canal de regadío que si trae agua, agua supuestamente del manantial. Aquí es donde pinché un llanta y descubrí que no solo esta tenia hueco; también mi mochila lucia una perforación, una lo suficientemente grande para dejar escapar mi celular… mi celular! tamare!. Como ya dije y advertí por otros conductos; si alguien recibe alguna llamada de una lechuza a media noche… no se asusten, solo pregúntenle por favor si aun tengo saldo.

En cuanto a la fuente de la juventud, pues… si es que le renueva la vitalidad a alguien; será al los mosquitos que la habitan, de eso puedo dar fe.

Ya pasadas las 5:00 p.m. iniciamos el ascenso del serpentín de Cieneguilla; Gerson, en un acto de fría y calculada revancha por los pasados sucesos de Chosica, nos sorprende y lo trepa en 40 minutos sin poner pie en el suelo… a Daniel y a mi nos tomo un poquito mas de tiempo… solo un poquito mas….




Ver video de la jornada AQUI (Cortesia de keniro.com)






Texto y Fotos: © Carlos García Granthon
Todos los derechos reservados