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jueves, 24 de diciembre de 2009

Redescubriendo el Qapaq Ñan




Diciembre 20 de 2009
(La Molina – Sisicaya – Nieve Nieve – La Molina)


Habíamos salido tarde para variar; además la primera pinchadura ocurrió a escasos 100 metros de la partida y Dubert fue el agraciado. Uhmmm… la cosa no se pinta bien, sobre todo con la cantidad de advertencias que habíamos recibido, y leído, sobre la imposibilidad de pasar por el camino Inka en bicicleta, según algunas versiones ni siquiera se podía unir Sisicaya y Nieve Nieve a pie… yo ya había echado un vistazo, hace quince días, en el tramo de Nieve Nieve y la verdad es que fácil… fácil, no se veía.

Sin embargo Daniel, Dubert, Edgard, Gerson, Juan, Víctor y Yo; pensábamos averiguar hoy si era cierto eso

En Río Seco, primera parada de reaprovisionamiento, encontramos a un pata y dos chicas esperando bus para ir a Sisicaya, a brindar un espectáculo navideño para los niños. Como mostraron interés por las bicicletas; Dubert mostró interés por ellos y los lleno de stickers de “CicloTrebud” y demás publicidad Dubertiana, recibiendo a cambio y por toda retribución, el email de las chicas… (Provecho!)

Algunos kilómetros mas adelante, y frente a Balconcillo de la Palma, con la imponente vista del camino Inka sobre nuestras cabezas…

- Que?, por ahí arriba piensan regresar?
- Si Edgar, por ahí vamos a regresar
- Pero, estas seguro que por ahí vamos a regresar
– añadió Víctor señalando desde la carretera, a la delgada línea gris del camino Inka, que discurre por las alturas de los acantilados entre Sisicaya y Cieneguilla
- Si, Por ahí!... que? Nadie leyó el correo y la convocatoria donde decía “Solo para locos, suicidas o inmortales”?
- uhmmm, No Carlos,
- contesto Víctor – yo solo ví que tu y Gerson convocaban, y… vine!
- Y tu Edgard, la leíste?
- No, yo tampoco, a mi me invitó Gerson…
- Juan, y tu?
- a mi me aviso Edgard
- Y tu Daniel?
- uhmm…cual convocatoria?
- Tu si la leíste, no Dubert?
- Si, claro! Y la reenvié a unos 100 contactos, pero… nadie me respondió!
- uhmm, seguramente ellos si la leyeron!

Bueno, al menos 3 de los 7 si sabíamos a que veníamos; no esta mal. Algunos otros retrasos nos sacaron totalmente de programa y para cuando llegamos a Sisicaya ya eran cerca de la 1:00 p.m. Ahora era solo cuestión de encontrar un acceso al camino Inka que discurría a nuestra vista y nivel, a tiro de piedra, pero detrás de propiedad privada.

Para empezar la aventura; primero tanteamos por el cementerio a la salida del pueblo… nada! No hay pase posible, la quebrada San José nos corta el paso. Luego, mientras los demás nos esperaban en la carretera parchando los agujeros #2 y #3 de la bicicleta de Dubert, Edgard y yo, nos internamos por las inmediaciones del fundo Santa Leocadia, donde encontramos a una tan amable como habladora señora que…

- Pero piensan pasar con bicicleta por ahí?... no, no van a poder, eso es solo para pasar a pie y ahora esta bloqueado, no esta libre como cuando yo era joven, y no había transporte por estas rutas como ahora, y me iba por ahí con mi abuelita, hasta Chontay, pero ahora no se puede pasar y menos con bicicleta. No, yo no puedo dejarlos pasar con bicicleta, es peligroso, además el único pase posible es por ese camino de tunas, porque el resto ya esta todo cercado por un señor que ni siquiera es del pueblo y se viene con unas ínfulas!...Uds. lo que deberían de hacer es pedir en la asamblea comunal que el pueblo arregle ese camino, para que puedan pasar, pero a pie y no en bicicleta, porque es peligroso. Ya les conté que cuando yo era joven pasaba por ahí con mi abuelita?, porque antes no había transporte…
- Si, Si señora gracias, pero Ud., cree que se pueda pasar por la quebrada Canturia?
- ah, seguramente, porque ahí el camino esta mas limpio, si yo me acuerdo que cuando era joven y no había transporte, pasaba por ahí con mi abuelita… Ya les conté eso?
- Ok. Gracias!

Ni modo, a retornar un tramo hasta el puente Canturillas (es curioso; la quebrada se llama “Canturia” y el puente; “Canturillas”), donde esperamos a Edgard que parchara los agujeros #4 y #5 de su llanta gracias al camino de tunas de la señora. Mientras tanto una chica que pasaba por la carretera nos dijo:

- pero por ahí no se puede pasar en bicicleta!, ni siquiera a pie, esta interrumpido.
- No importa solo queremos “Mirar”
- Bueno, vayan hasta la casa blanca, doblen a la derecha y de ahí suben de frente al cerro.
- Gracias!

Otra vez todos reunidos enrumbamos a la casa blanca, para pedir pase al camino Inka donde el propietario nos recibe con…

- pero en bicicleta no se puede pasar por ahí, no, yo no puedo dejarlos pasar en bicicleta, es peligroso. además el camino esta interrumpido no se puede llegar a Nieve Nieve ni siquiera a pie.
- uhmm.. pero solo queremos mirar un poco, para regresar a pie otro día…
- Bueno, si es así, solo para mirar y vuelven… pasen!

Jejeje, hasta ahora debe estar esperando a que volvamos!. La verdad es que los primeros metros en la falda del cerro se veían mal; algunos derrumbes de piedra grande nos ponen otra vez en la modalidad de “Cargatucleta.com”; dos de nosotros abandonan el grupo y nos acompañan solo visual y moralmente desde la carretera, mientras Dubert parcha la pinchadura #6 en su monoplaza, en la primeras rodadas sobre el Qapaq Ñan bastante pasadas las 2:00 p.m.

Vamos todos pedaleando en fila india; Daniel, que siempre le pone entusiasmo a la ruta, se adelanta para explorar; mientras Gerson va filmando la ruta con la cámara de Juan, que se traga las pilas propias y ajenas como si fueran bocadillos, en tanto que Dubert, detrás mío y cerrando el convoy, va silbando la tonada de “al fondo hay sitio”.

Una vez que empezamos a remontar en las alturas de los acantilados; el camino mejora, con un ancho de timón y medio en las zonas amplias y solo de un timón en las estrechas, se discurre con relativa facilidad, y panorámica de cóndor, a unos cien metros de altura por la rocosa pared vertical de la margen derecha del río Lurin. La experiencia es única; rodar a fuerza de pedal, haciendo equilibro sobre dos ruedas, por la sinuosa cicatriz prehispánica en el pecho de los Apus, con la pared de roca empujando sobre el codo derecho y el abismo jalando bajo la rodilla izquierda; en un serpenteo ciego, sin saber si aun hay camino a la vuelta de cada recodo, es… como se podría describir?... uhmmm… Aputamadrante!

Si, es peligroso (sino no lo haríamos jejeje), pero no es tan difícil como parece y salvo un par de derrumbes y una fuerte y escabrosa, pero corta trepada y consecuente bajada, con naves al hombro; el camino esta completo, no hay interrupción notable o al menos insalvable. Empiezo a creer que todos aquellos que decían que no se puede; es por que sencillamente… no lo han recorrido, solo han escuchado decir a alguien, (que tampoco lo ha recorrido), que el camino estaba interrumpido y lo seguirán repitiendo así hasta el fin de los tiempos. Fue una experiencia bonita pero corta, como ya dije la vista es impresionante pero esos 2.5 Km. de Qapaq Ñan se me quedaron en el diente, o mejor dicho en la punta del pedal!

Hablando de diente; la jornada ha sido algo exigente y hay que reponer energías; nuevamente los siete reunidos en Nieve Nieve, pasamos revista y tenedor al menú de “Don Cesar”. Aquí se retiran tres expedicionarios por razones de agenda, pero la historia no termina; aunque es demasiado tarde para intentar el segundo tramo del Qapaq Ñan (Nieve Nieve – Chontay), los restantes nos fuimos a explorar las ruina cercanas; en busca de nuevas rutas y misterios, mientras Juan juguetea con una calavera a la que le ha puesto sus lentes y casco, y Gerson explora la red de pasajes subterráneos de la quebrada.

Hora y media después de un descenso a buen ritmo por todo lo andado; con aspecto de náufragos y seguramente irreconocibles, estamos sentados en el suelo, a la puerta del minimarket de Cieneguilla rehidratándonos; primero se nos acerca un lugareño que al ver a Dubert le dice:

- pero que pecado han cometido?, porque se maltratan así? deberían pasear en auto, así se van a maltratar lo riñones

Nuestro eventual interlocutor no se había retirado aun cuando una señora, bastante educada, que asumo pertenecería a la misma promoción que yo, o en el mejor de los casos a la de Dubert, nos dijo:

- Chicos, mejor ya vallanse, esta bajando la niebla y se van a resfriar

Si, definitivamente estábamos irreconocibles porque eso de “Chicos”… En Juan y Daniel podría pasar, pero en Gerson, Dubert y peor aun; Yo… me hizo recordar ese viejo chiste de;

“… serás enano, serás lampiño,
Pero esas “cosas” no son de niño”

Ya solo con el fin de terminar la sesión de Cicloflagelo correspondiente a la fecha, emprendimos el ascenso por el serpentín de Cieneguilla al caer la noche… otra vez un buen samaritano nos detiene para hacernos recapacitar sobre la burrada que hacemos, como siempre se lo agradecemos y seguimos pedaleando… casi al coronar recorrimos un par de tramos a pie.. el pretexto fue que había mucho transito, la verdades que… ya me había cansado!
Ver el video AQUI
(cortesia de Keniro.com)

Para ver mas detalles y ficha tecnica de la ruta:
(Click Aqui)


NOTA:- Esta ruta es bastante peligrosa, no quiero tener una docena de desbarrancados en mi conciencia, a si que mejor… “Niños; no intenten esto en casa”… y si lo intentan, es bajo su propia responsabilidad y bien advertidos… (Ahora si, ya me lave las manos, ya pueden sacarse la m… a discreción.)



Texto y fotos : © Carlos García Granthon
Todos los derechos reservados

miércoles, 1 de abril de 2009

Antioquía en un solo día

Marzo 29 de 2009
Lima – Antioquia - Lima

Salimos tarde; eran las 7:30 a.m. cuando me encontré con Arturo en la esquina de mi casa, y alineamos ruedas en dirección a las zonas medias del valle del río Lurin.. Tres pinchaduras; dos por una astilla en el aro y otra por una minúscula e inoportuna grapa, que había encontrado la manera de traspasar las llantas de Arturo, antes de llegar siquiera a Río Seco, nos retrasaron aun más. Ahí, en Río Seco, conocimos a Rodrigo, un ciclista solitario que buscaba la ruta a Olleros. Nos despedimos y proseguimos nuestro ascenso apurando el paso, mas de lo conveniente y a riesgo de sacrificar destino, para recuperar tiempo perdido; a los pocos kilómetros una voz sobre nuestros hombros nos dice:

-"Hola; disculpa, puedo ir con Uds." – era Rodrigo que nos había dado alcance luego de abortar su proyecto a Olleros
-" Si, claro, vamos"

5 minutos y varias vueltas al pedal después:
- "Disculpa y… a donde vamos?"
- "A Antioquia"


Una breve parada en Nieve – Nieve para informarnos sobre el ascenso nocturno, organizado por Inka Riders, que había convocado un buen número de ciclistas la noche anterior, nos da un breve descanso. Salida interesante y original este Raid nocturno (la próxima me anoto!) El encargado de la Archiconocida fonda del lugar y dueño del famoso gato, aquel que mantiene a raya a todos los perros de la comarca y además, segun dicen, posee su propia pagina Web, nos da informes detallados del numero, hora, vehículos y modalidad de ascenso del contingente nocturno. Reponemos líquidos y… hora de proseguir.

Saliendo de Sisicaya, donde Arturo se había quedado prendado de la chica que despacha en la tiendecita verde del lado izquierdo, frente a la plaza; nos topamos con un bus que traía de regreso a los primeros sobrevivientes de la jornada de media noche; intercambiamos algunas frases y chanzas al paso; unos kilómetros mas adelante, ya sobre Antapucro y bajo el sol de medio día, encontramos varias ruedas conocidas (Pedrito, Walter y otros) que hacían el descenso a pedal, se les veía contentos y satisfechos; insisto… la próxima nocturna, me anoto!

Con Chillaco, Ocorure, Palmas Izquierda y Derecha a nuestras espaldas y flanqueados por un bonito paisaje de valle medio, reverdecido por las lluvias de estación, nuestro ascenso es tranquilo a pesar del considerable retrazo que llevábamos, hacemos algunas paradas y, en la ruta, el equipo de tres funcionaba bien, al menos camaradería no falta.

En mis anteriores salidas en solitario por esta zona, yo solo había llegado hasta Pacashuaqui (?), ahí donde al voltear una curva e ingresar al pueblo, uno se encuentra con una blanquecina, pedregosa, caliente y extremadamente empinada pendiente de unos cientos de metros, que resulta una puñalada directa al optimismo y una sentencia sin apelación al resto físico. Pasado ese punto, no estaba muy seguro de la distancia que nos restaba por recorrer (había olvidado los mapas en casa), mas aun si el hito que marca el Km. 60 se encuentra plantado a 20 metros del que marca el Km. 61.

La primera señal de que nos aproximábamos a nuestro objetivo, nos la da el puente Picuya, pero ya el peso de nuestros nada ligeros corceles de hierro, si, los tres subimos con monoplazas de Acero y no de Aluminio, y además, a excepción de Arturo, el de Rodrigo y el mío son un par de plomazos matapiernas MTB dobles (pero no me quejo, eso añade un poquito de desafío a las salidas). Cansado, escaldado, al menos yo, y con calambre hasta en las orejas, luego de algunos kilómetros más cruzamos las heladas aguas, que nos llegan a la altura de la cadena, de la ancha torrentera que nos abre las puertas de Antioquia a las 3:20 p.m.

Agua y comida! Solo quiero agua y comida!. Una empleada de la municipalidad nos recomendó ir a "Don Juanito". Al entrar al restaurante nos topamos con el cura del pueblo, en mitad de su almuerzo, que al verme puso cara de indigestión y se fue (habrá leído mi crónica "Confesiones"?).

-Señora, Que hay de comer?
-Solo me queda Bistec y papas fritas
-OK, tres bistec con papas por favor


Tres minutos más tarde:

-Perdón señor, me pidió menestra?
-No, bistec con Papas

-Bueno - añade Rodrigo - si hay menestra también; a mi tráigame un bistec con menestra
-Disculpe joven pero solamente hay bistec con papas
-Esta bien, entonces tres bistecs con papas


Luego de un par de minutos:

-Señor, entonces son tres bistecs con menestra?
-No!, dos con papas y uno con menestra
-Ay!, pero solo tengo bistec con papas


Cinco minutos después:

-Ahorita les traigo su pedido, eran dos bistecs con menestra y uno con papas, no?
-No!!!, Señora; mire, mejor fría tres bistecs, dos porciones de papas, una de menestras y repártalas a su criterio en tres platos
-Pero ya le dije que solo me quedan papas


Otros cinco minutos más tarde:

-Ya señores, aquí tienen; un bistec montado con arroz y frijoles, uno montado con arroz y papas y otro con papas y ensalada
-Plop!


En honor a la verdad… estuvo bueno, rico y barato!

4:20 p.m. hace rato que deberíamos haber descendido para que no nos agarre la noche, pero el bistec y las papas… El descenso es rápido y vamos tratando de ganarle la carrera al sol sobre la encalaminada trocha, aun no estoy muy seguro si rodábamos muy rápido o volábamos muy bajo. En fin!, salvo por Rodrigo que erró la ruta y se dirigía directo a un cementerio, o yo que por mirar, al paso, a la proverbial amiga de Arturo en Sisicaya; no ví un montículo y termine haciendo una involuntaria evolución digna del mejor exponente de BMX; como decía; salvo por eso, no tuvimos ningún percance hasta llegar a Chontay, donde nos sorprendió el crepúsculo con esa violácea luminosidad de la umbra vespertina, que es demasiado fuerte aun para prender las luces y demasiado débil para distinguir las cosas.

Por cada dos piedras que lográbamos esquivar, nos caíamos en tres huecos; resignados a ir muy lento, arribamos a Río Seco ya cerrada la noche y a medio partido Perú - Chile. Otra vez con señal en el celular veo que tengo dos mensajes perdidos; uno era de mi esposa:

"te espero para almorzar?"

A estas alturas de la noche ya no tenia caso responder

El otro… el otro no se de quien seria, el número no me era familiar, pero decía algo así:

"Cesar: ya no puedo seguir así, he decidido dejarte, no me busques mas, vuelve con tu esposa"

Las cosas que se entera uno, cuando alguien se equivoca de número!

De ahí al ovalo de cieneguilla fue fácil y rápido gracias al alumbrado publico, pero una vez allí… sentados en un murito frente a la gran cuesta que aun nos faltaba trepar para salir del valle… uno piensa; si, uno piensa que ya esta absolutamente agotado, que le duele todo; desde la cabeza hasta el extremo opuesto, que mas de doce horas sobre la bicicleta son muchas, que ya son las 8:00 p.m., que ya no tengo fuerzas ni para volver a subirme a mi bicicleta, que tengo ampollas en las manos, pies y trasero, que esa cumbre de cieneguilla tiene 5 Km. de largo y mas de 400 metros de desnivel, que ya no tengo 18 años, que por nuestras narices pasan unos colectivos que por S/. 5.00 nos llevarían cómodamente hasta La Molina, que… al Carajo! Vamos a terminar lo que comenzamos!. Salidas como esta se planifican con la cabeza, se ejecutan a empuje de piernas, pero generalmente se culminan a fuerza de cojones!

Otra vez sobre los pedales comenzamos el ascenso, a paso muy lento, en medio de la absoluta soledad y obscuridad del serpentín de Cieneguilla, techado por las tímidas estrellas que parcialmente se dejan ver en un cielo semi nublado. La negrura de la noche se abre muy egoístamente ante nosotros; solo ante el haz de luz de la linterna de Arturo y las luces de mi monoplaza nos permite ver un pequeño fragmento de la ruta ante nosotros. Mientras subimos; conversamos sobre astronomía, la profundidad del universo, los enigmas de la ciencia y solo somos interrumpidos en nuestras divagaciones cuando un auto, algo sospechoso, sobrepara a nuestro lado, luego prosigue y se detiene a vuelta de curva unos 300 metros delante; afortunadamente otros vehículos aparecen en sentido contrario en ese momento y, al verse iluminado, el vehiculo se marcha rápidamente.

Coronamos la cumbre a las 9:10 p.m. Arturo y Rodrigo aprovecharon para rehidratarse en la tiendecita de la cima de Las Palmeras, yo aproveche para reabastecerme de cigarros, unos kilómetros más adelante nos despedimos. Fue una buena salida! (gracias Arturo, gracias Rodrigo)

Carlos García Granthon

martes, 24 de febrero de 2009

El perrito, el freno y las barras bravas

La Molina – Chillaco – La Molina
Febrero 22 de 2009

No es ningún secreto que mi poder de convocatoria para salidas ciclísticas no es precisamente de los mejores, así que, solo para cumplir con las formalidades, estuve en el grifo Repsol, acordado como primer punto de encuentro, en Av. La Molina Este a las 6:00 a.m. y una hora de pedaleo mas tarde, en el segundo; el ovalo de Cieneguilla. Ni modo… nadie a la vista en ninguno de los dos puntos; a seguir pedaleando.

A ritmo tranquilo, de “Cicloturista”, voy ascendiendo por el valle del río Lurin; este trae tanta agua como le es posible traer y la carretera esta tan mala como le es posible estar. Curiosamente, y a pesar de algunas noticias que circulaban por ahí, no han caído huaycos en la ruta, me refiero a Huaycos en toda regla; de esos que se llevan un cuarto de cerro, media pista y todo un pueblo; no, de esos no hay ninguno, solo unas cuantas acequias desbordadas y alguna que otra torrentera menor, que se ha reactivado con las lluvias y rompe, cuando mucho, algo de la monotonía. El clima esta relativamente benévolo; si bien hace un fuerte calor, el nublado cielo protege de los calcinantes rayos de sol en todo el valle. Me tome el trabajo de hacer averiguaciones en cada pueblo por donde pasè y, aparentemente, esa es la situación climática regular que se viene presentando en esta ruta, lo que la convierte en una buena alternativa para los que quieran trepar un poco en estos meses de verano.

En medio de una de mis entrevistas (con fines exclusivamente climatológicos) a la chica que atiende el kiosco del Km. 33; veo pasar un quinteto de ciclistas, a buen paso, con dirección aguas arriba, me parece haberlos visto antes en esta zona. Yo prosigo un rato después, y mas adelante, a la altura de Vichulla, recuerdo que estoy violando el espacio territorial de mi “hermanito de sangre”; si, el perrito que me mordió hace varias semanas por haber osado transitar por “su carretera”, pero… nada, no esta!... que raro? De las innumerables veces que he pedaleado por esta ruta, ni una sola ha dejado de corretearme el muy condenado… uhmmm… bueno, mejor aprovecho y paso sin ruido antes que aparezca. Seguramente ya lo veré al regreso.

La subida es tranquila y algo de viento refresca de vez en cuando. Otro ciclista me pasa a las puertas de Nieve – Nieve; me saluda, lo saludo, noto que no lleva agua ni mochila; seguramente viene de Sierra Morena y esta haciendo un Sprint corto. Voy parando y entablando conversaciones en Nieve – Nieve, Sisicaya, Antapucro y finalmente llego a Chillaco sobre las 11:30 a.m., luego de haberme topado nuevamente con todos los que pasaron; ahora, ellos, en ruta de retorno. Hora de retornar para mi también; si la subida fue demasiado tranquila, casi aburrida, como lo que va de este relato, el retorno debería de serlo igualmente… o no?.

Mi primer problema; hace días que las nuevos tacos de freno delanteros chirrean en seco; he intentado de todo (limpieza, alineación, convergencia, etc.) y nada!, siguen chirreando, parece que entran en resonancia con la frecuencia natural de vibración del aro… en fin! Hasta hoy día chirreaban un poco, pero ahora, en la bajada, con el polvo del camino, el calor, y valla uno a saber porque otra causa, han empezado a chirrear con mas decibeles que los que la ley, el oído humano y la cordura permiten. Cada vez que aplico ligeramente el freno delantero, para controlar los derrapes del posterior, un estridente sonido, como el de una chapita rascando contra una pizarra, me ponen la carne de gallina. Al hacer mi reingreso a Nieve – Nieve, aplique el freno… tres perros aullaron, las aves emigraron y medio pueblo salio a ver que chancho estaban capando! Ni modo… no más freno delantero. Luego de tomarme una gaseosa en la tradicional fonda del lugar, y que esta me fuese servida por el dueño con cara de: -Oe! Este es un pueblo tranquilo, arregla ese “ruidito” de tu bicicleta - seguí mi descenso.

Unos kilómetros mas abajo, de vuelta en zona canina, aumente la velocidad previniendo cualquier ataque sorpresa del famoso perrito, pero… nada!, no estaba, no puede ser!. Me detuve, hice ruido, hasta me baje de mi monoplaza y me atreví a profanar las fronteras de su chacra… no apareció; se habrá enfermado luego de morderme?... uhmmm… mejor voy a dejar de consumir tanta comida chatarra, cigarrillos y demás porquerías que ingiero normalmente, para bajar los niveles de toxicidad de mi sangre.

Nota del autor.- Si alguien que lea estas líneas conoce, o sabe algo, de mi ”hermanito de sangre” o su dueño, por favor háganle saber que me intereso por su estado de salud.

Algunos minutos y vueltas al pedal más tarde estaba nuevamente en Cieneguilla; algo de líquido, algo de carbohidratos y algo de descanso antes de trepar la empinada cuesta que me sacaría del Valle. Aquí hace mas calor y hay que hacer un considerable ”pago” en sudor, a la Pachamama y a los Apus para coronar la cumbre. Una vez allí ya todo es bajada fácil por buena pista hasta casa. Bueno, no siempre…

Bajaba rápido por la carretera; al entrar a Musa tomo el lado izquierdo para evitar las combis, paso a varios vehículos, pero se arma una inusual congestión vehicular… retomo la derecha sin bajar la velocidad… imposible pasar!... me meto a la tierra, esquivo dos triciclos, varios peatones, subo a la vereda, rebaso los autos, salto a la pista nuevamente y… me encuentro con un centenar de Barras Bravas frente a mi!, que iban o venían de algún lado y eran los causantes de la interrupción del transito. Mientras le tiraban piedras a los buses; un policía hace un disparo al aire y yo, instintivamente, aplique los frenos (ambos!) y…. Ñuuuuuiiiiiiiiick!!! El chirrido infernal de las pastillas delanteras que resuena en varias cuadras a la redonda… Los barras Bravas, con cara de calambre en el oido, voltean, me miran, y empiezan a aproximarse…

Afortunadamente, un ciclista asustado corre más rápido que cien delincuentes y sus pétreos proyectiles.



Fin (por el momento)



Texto y fotos: ©Carlos Garcia Granthon
Todos los derechos reservados
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